Ruta del flysch

Después de varios días de turismo urbano y desplazamientos en coche, nos apetecía soltar piernas con una ruta de montaña que ya teníamos prevista, la ruta del flysch desde Deba (Deva) a Zumaia.

Y es que el País vasco te aporta esta diversidad de posibilidades, incluso estando alojado en un mismo lugar, ya que todo queda cerca: ciudades como Bilbao, Vitoria-Gasteiz y San Sebastian; lugares increíbles como San Juan de Gaztelugatxe y el Bosque de Oma; pueblecitos encantadores de la costa vasca, o entornos naturales como el Parque Natural de Izki.

La ruta del flysch aporta un día entre entorno natural, unas vistas increíbles de la costa guipuzcoana y una recompensa increíble al final, la playa de Zumaia. Preciosa donde las haya, y ahora, famosa y súper concurrida gracias a Juego de Tronos, al igual que la ha pasado a San Juan de Gaztelugatxe.

Además, la ruta del flysch tiene un aliciente más, de hecho es en él donde radica la verdadera importancia de la ruta, que son las espectaculares formaciones rocosas “flysch” que nos cuentan la historia de la Tierra en estos últimos 60 millones de años, desde un punto de vista geológico.

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Impresionantes cuando te acercas

Estas increíbles formaciones que se adentran en el mar hasta unos 300 metros, y que también se pueden observar en algunas partes en posición vertical, debido a movimientos de las placas que las elevaron hasta la categoría de enormes acantilados, son como un libro abierto de la historia de nuestro planeta.

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Increíble levantamiento

Es por ello, que dependiendo lo que busques, es importante saber que según la marea, la ruta del flysch se disfruta de una forma u de otra. Cuando la marea está muy baja incluso se puede hacer un tramo por la playa, atravesando los surcos creados por los flysch.

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Todo este tramo se puede hacer por la costa con marea baja

Ruta del flysch

Desde Motrico (Mutriku) hasta Zumaia, pasando por Deba (Deva), existen varios puntos de inicio para disfrutar de esta zona, al igual que el sentido en el que la hagas. Nosotros escogimos partir desde Deba, más concretamente desde el puente de madera que cruza la carretera N-634 donde conectamos con el GR-121.

Para ello previamente dejamos el coche a escasos 100 metros, en el Mirador de Virgen de Itziar. Para llegar hay que ir desde Deba dirección Itziar y en un par de kilómetros encontramos el parking. Hay que dejar otros dos o tres parkings atrás que los utilizan mayoritariamente para bajar a las playas de Deba.

Este parking no es muy grande (6 o 7 coches), y aparcan incluso gente que va a la playa de Deba, así que os recomiendo que no lleguéis muy tarde.

Desde este punto comenzamos nuestra ruta del flysch que queda reflejada en nuestro wikiloc, de casi 12 kilómetros y con unos exigentes desniveles, sobre todo en la primera mitad de la etapa.

Los primeros 2,3 kilómetros transcurren con cortas y fuertes subidas y bajadas, entre un bosque espeso que solo a veces deja intuir que vas prácticamente paralelo al mar.

ruta del flysch

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También encontramos alguna senda con la que se puede bajar a la costa, pero al estar la marea alta lo desestimamos.

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Este pequeño túnel nos conduce hasta el mar

Subimos un poco hasta llegar a una carretera con un pequeño parking, cerca del Camping Itxaspe, al que se puede llegar en coche. Es en este punto donde el frondoso bosque desaparece y la ruta cambia por completo.

Antes de continuar nos asomamos al mirador de Mendatagaina que nos descubrió unas magníficas vistas de la abrupta costa y la línea que dibujaba nuestro sendero descubierto de sombras.

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Vistas desde el mirador

El siguiente tramo de unos 1,5 kilómetros hasta llegar a la Playa de Sakoneta es precioso, siguiendo sin pérdida una pequeña senda bordeando verdes prados con el permiso de sus verdaderos habitantes, vacas y caballos que pastan a sus anchas.

ruta del flysch

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La cercanía a los acantilados te ofrecen panorámicas increíbles de manera continuada y la posibilidad de comenzar a intuir los Flysch, al comenzar a bajar la marea y quedar casi al descubierto.

Esta parte hasta llegar a la Playa de Sakoneta es preciosa, y es a partir de aquí y en nuestro caso, que volveremos a tocar la playa hasta el final de la ruta en Zumaia. Si hubiese marea baja si que podríamos haber continuado por toda la costa, aunque de manera incómoda e incluso algo peligrosa, ya que hay que andar sobre los flysch o sobre grandes cantos rodados que evidentemente son bastante resbaladizos.

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Comienzan a emerger los flysch

En la Playa de Sakoneta pudimos disfrutar de estas formaciones, y comenzar a entender un poco su formación. Estamos en la mitad de la ruta, y se puede acceder hasta aquí prácticamente en coche y andando un poco. Hay que dejar el coche en el parking del Errota Berri Asador, y seguir la senda que se dirige al mar.

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Al fondo la playa de Sakoneta

Comenzamos a ascender, nos asomamos a un mirador, atravesamos de nuevo un bosque que nos regaló un descanso merecido a la sombra, nos separamos de la costa para alcanzar el punto más alto de la ruta, disfrutando esta vez de las vistas que ofrecen las montañas hacia el interior.

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La marea comienza a bajar y el espectáculo se muestra por sí solo

Prácticamente hasta poco antes de llegar a Zumaia no se vuelve a ver el mar. Solo nos queda bajar la colina, enfrentarnos al Mar Cantábrico de nuevo, y dirigirnos hasta Zumaia, protegida por la Ermita de San Telmo que nos recibe desde las alturas.

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Ermita de San Telmo desde la playa de Zumaia

Para finalizar, un baño de multitud en la playa e Zumaia, disfrutando de estas enormes formaciones que han hecho que se fijen en ella, y bañándonos entre sus surcos, como pequeñas y alargadas playas privadas que nos ofrecían un apetecible baño.

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Preciosa panorámica de Zumaia

Para volver a Deba cogimos el tren que nos llevó hasta la estación en 15 o 20 minutos. Luego tuve que subir andando hasta el parking para recoger mi furgoneta, tenedlo en cuenta porque es un pateo extra. Siempre se puede intentar hacer dedo, dejar el coche en uno de los parkings más cercanos al pueblo o dejarlo en la estación y comenzar la ruta en Deba.

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