Camino alternativo a MachuPicchu

Nuestro viaje por Sudamérica comienza en Perú, donde únicamente visitamos Machu Picchu. Para llegar utilizamos una vía alternativa, más barata y muchísimo más enriquecedora que la tradicional, atravesando el valle Urubamba por la jungla, tocando parte de un antiguo camino inca y viviendo una auténtica aventura. Para ello nos informamos en otros blogs, contactamos con gente de allí, hicimos nuestro planing y nos armamos de valor. Os dejo un resumen de los 3 días en Perú, a modo de vídeo para que os hagáis una idea.

Antes de meterme en el camino alternativo voy a explicar cómo llegamos. Volamos con Lan desde Madrid a Lima en el vuelo que sale de Madrid a las 00:30, muy importante para ganar un día allí y aprovechar al máximo. Tienes que intentar dormir en el vuelo ya que es tu horario de dormir habitual, porque llegas a Lima a las 12:30 de la mañana pero que allí son las 5:30 de la mañana. (7 horas menos que en España). Este primer día es duro y cansado, pero hace que te aclimates enseguida.

Allí nos esperaba otro vuelo que salió a las 8:35 con la compañía de StarPerú y que en poco más de una hora llegó a Cusco.

DATO: es mejor cambiar dinero en el aeropuerto de Cusco que en el de Lima, te dan más (3,69 soles por euro, abril 2014). También puedes cambiar dinero en la ciudad, pero nosotros llevábamos el tiempo muy justo y no podíamos perderlo en buscar casas de cambio y regatear, así que cambiamos lo justo para esos días. En muchos sitios te cogen dólares, que los puedes llevar desde tu país, incluso euros. También puedes pagar con tarjeta en tiendas, restaurantes y hoteles, el cambio es el del día y la comisión mínima, al menos con ING.

Al tercer taxi que preguntamos en el aeropuerto de Cusco ya habíamos bajado el precio de 30 a 15 soles y además de llevarnos a nuestro hotel, nos esperó para llevarnos a la calle de donde salían los combis para ir a Santa María.

En Cusco nos alojaríamos el sábado siguiente en el hotel Tayta Wasi Hostel que reservamos a través de booking, pero nos permitieron dejar las maletas allí un par de días. El hotel está bien, cama cómoda, buena ducha, muy buen desayuno y bien situado (a 10-15 minutos de la Plaza de Armas), por 80 soles la noche la habitación doble, que al pagar en euros nos costó 20 euros.

Del hotel salimos con la mochila preparada para tres días y dejamos el resto allí. Para llegar a la zona de donde salen los combis hacia Santa María solo tienes que decírselo al taxista y él te lleva. Una vez que llegas, hay muchas empresas que se dedican a hacer el mismo viaje. Ten en cuenta que no van a salir hasta que el combi esté lleno (unas 11 personas) y eso puede ser en cinco minutos o en una hora.
Consejo: a parte de preguntar varios precios y regatear un poco, no pagues hasta que veas que va a salir ya (que aunque lo creas puede que no lo haga), busca el que esté casi lleno porque sino te tocará esperar. A nosotros nos cobraron 35 soles por persona porque creíamos que salía enseguida, pero tardó unos 50 minutos ya que una pareja se bajó y dejó dos plazas vacantes. Mi fallo fue que pagué enseguida y no pude hacer nada más que protestar en vano. Por contra, el tío condujo muy rápido, adelantando al resto de combis. De todas formas el trayecto es incierto y pueden surgir imprevistos: a nosotros nos pararon 3 veces la policía, paramos a comer algo, a dejar a pasajeros en otros pueblos, puede haber cortes en las carreteras, etc.. Tardamos 4:30 horas en llegar a Santa María.
También está la opción del bus, pero creo que sólo salen muy temprano. Es desde la terminal de autobuses Santiago y tienes que coger el que vaya dirección Quillabamba. Esta opción es más barata (15 soles y se puede regatear), pero nosotros no pudimos ya que salíamos de Cusco a las 11:50 de la mañana.

Carretera a Santa María

En este trayecto llegas a superar los 4.200 metros de altitud para luego bajar un montón. Nosotros no sufrimos nada de mal de altura, pero no está de más prevenir y tomar té de coca antes del viaje.

 

SANTA MARÍA A SANTA TERESA

Santa María es una pequeña población que está creciendo ya que cada vez más gente se decide a hacer esta ruta, aunque en coche. Por eso nada más llegar verás como hay mucha gente que te ofrece llevarte en coche a Santa Teresa por unos 15 soles, que es lo que hace todo el mundo.
Como llegamos un poco más tarde de lo que queríamos y por recomendación de unos militares, no empezamos la ruta ya que se iba a hacer de noche en poco más de una hora y solo teníamos las indicaciones que habíamos leído y la ruta en wikiloc. Nos hubiera gustado llegar a “La casa del Mono” que está a unos 6 kilómetros y donde habíamos leído que se podía dormir, o a otra un poco más lejos con la que sí habíamos contactado desde España.
Así que decidimos buscar un sitio donde quedarnos a descansar, es bastante fácil encontrar alguno ya que la gente ofrece sus casas. Entramos en una tienda a comprar zumo para la mañana siguiente y nos ofrecieron cama por 25 soles los dos (6,5 euros). No esperéis nada del otro mundo, más que una cama donde poder descansar, en nuestro caso tuvimos suerte y al menos la cama era cómoda.
A las 19:00 de la tarde ya estábamos acostados, fue un día duro, pero incluso nos vino bien ya que al día siguiente queríamos levantarnos a las 5:00 de la mañana.RUTA
A las 5:40 salimos por la puerta de atrás de la casa y nos dirigimos al camino (donde estaban el día anterior todos los taxistas que te quieren llevar en coche) que te conduce al puente desde donde empiezas la ruta. A las 6:10, después de desayunar, empezábamos a caminar en serio.

Río en el trayecto

La primera parte es por la misma carretera por la que van los coches hasta que encuentras un desvío a la izquierda (NO es el 1º desvío que te encuentras que es un camino bien marcado; es un poco más adelante en el 2º desvío: después de subir una cuesta y en plena curva hacia la derecha sale una pequeña senda a la izquierda). Así abandonas la pista de tierra un rato y te adentras un poco entre la vegetación, comienzas a descubrir campos de coca, enormes plataneras, campos de café, comienzas a ver a gente que vive y trabaja en esos campos, etc..

Hoja de coca

Enseguida vuelves a salir a la pista de tierra, pero solo a unos pocos metros sale una senda por la derecha, esta vez con más desnivel, ¡empezamos a subir!
Nos encontramos con una casita y la mujer nos cuenta que podríamos haber dormido allí, incluso gratis si hubiésemos llevado carpa (tienda de campaña).

Platanera

Seguimos y en dos horas llegamos a “La casa del Mono” y conocemos a JimJam y sus amigos, dueños de la casa. Llevamos unos 6,5 km y hacemos una parada en la que aprovechamos para que JimJam nos haga un pequeño croquis de la ruta, con los tempos y puntos de referencia. ¡¡Qué majo!! Nos cuenta que si hubiésemos contactado con él, hubiera ido a recogernos por la noche, para no haber hecho esa parte solos. Seguro que hubiera sido una experiencia inolvidable, la casa está ubicada en un lugar inmejorable.
CONTACTO: jimjam_vikkey_44@hotmail.com ; 084797714 ; 984130025

Valle Urubamba

Treinta minutos después alcanzamos el punto más alto en la ruta, unos 1.700 metros, donde tocas parte de un antiguo camino inca que usaban los mensajeros, y que se une al Camino Inca Real. Esta parte es impresionante, caminando por una senda a veces de no más de 30 centímetros de ancho por la ladera de la montaña, con el vacío a nuestra izquierda, y usando esos escalones centenarios para los que no pasa el tiempo.

A la izquierda se aprecia las escaleras del camino inca
Camino inca

Luego comienza el descenso por una pista cubierta por las enormes hojas de las plataneras que no dejan pasar la luz del sol. Volvemos a la pista de tierra, pero solo 5 minutos hasta que ves un cartel que pone “Cocalmayo”, que son las termas de Santa Teresa.
IMPORTANTE: este punto es el último en el que te cruzas con la pista de tierra, y por tanto donde puedes esperar a que pase un coche y te haga la última parte (unos 10 kilómetros) en coche. Si continuas la senda tienes que tener claro que estás obligado a pasar por la Oroya que veremos más adelante.
Todo este tramo es siguiendo una senda en bajada que va haciendo zig-zag, o puedes bajar por el atajo más recto, hasta que llegas a Quellomayo, un oasis formado por unas cuantas casitas en las que también puedes pernoctar, comer en su restaurante, descansar y refrescarte, comprar bebidas y comida. Desde España buscamos y quisimos quedarnos en Yellow River a dormir, pero por horario tuvimos que descartarlo, ya que no teníamos días suficientes, ni podíamos llegara tiempo el primer día.
Desde allí sigues una pista de tierra paralela al río y que cada vez te acerca más al mismo, río que tienes que cruzar por el segundo puente, el Pumachaca. Antes de llegar al mismo, el camino desaparece por un par de corrimientos de tierra así que nos toca improvisar para bajar hasta el puente. Pumachaca es un auténtico puente de Indiana Jones, a unos 15 metros de altura y unos 80/100 metros de longitud, con la protección lateral de la izquierda rota en su primera parte, y en el que puedes experimentar todos los movimientos posibles a la vez: balanceo, de lado a lado, por el viento, se inclina hacia el lado que pises, etc.. A parte de las tablas rotas que hay. De todas formas, se ve seguro y cruzamos rápido.

Puente Pumachaca

Al cruzar sigues una senda, y a pocos metros aparece otra a la izquierda que sube de manera pronunciada. Hay que seguirla hasta el final, donde acaba en una pista de tierra grande. Ahora estamos a la otra parte del valle.
Seguimos la pista de tierra que de nuevo desaparece en 3 ocasiones por desprendimientos, esta vez un poco más peligrosa la forma de cruzarlo, pero no hay alternativa. Hay que seguir andando hasta que ves la cuerda de la oroya que cruza el río, cuando la superas, fíjate que sale una minúscula senda a la derecha que bordea la ladera, también algo estrecha y con el vacío al lado. Esa senda te lleva a la oroya.
Ya nos había avisado JimJam que es algo peligrosa, el año pasado murieron al menos 5 turistas por no tomar precauciones. Además, nosotros vamos sin guía que nos pueda ayudar y nos parece muy peligroso. La oroya consiste en una tabla enana y fina (1’5 metros por 1 metro), con una varilla de metal como protección, cogida a un cable de acero que cruza el río, esta vez unos 150 metros y a mucha más altura, por lo menos 50 metros.

Esto es la oroya

Un hombre de la zona que encontramos, que solo hablaba Quechua, nos animaba a pasar, pero a nosotros nos pareció muy peligroso. Además le sumamos nuestro miedo a las alturas. La pena es que sabíamos que íbamos a perder la oportunidad de visitar las Termas de Cocalmayo, que las teníamos a escasos 20 minutos, pero decidimos volver. Hasta aquí habíamos destinado unas 6 horas, a buen ritmo.Así que nos tocó perder unas dos horas de vuelta, hasta el último cruce de la senda con la pista de tierra, allí esperar a que pasase un coche que nos recogió, y que por 20 soles nos llevó a Santa Teresa. Es lo que no queríamos hacer, pero en verdad habíamos cumplido y hecho toda la ruta, incluso con un extra al volver.
Santa Teresa es más grande y tiene más alojamientos donde elegir, se nota que está cerca de la hidroeléctrica donde trabaja mucha gente, y de la estación de tren. Allí comimos una hamburguesa con un litro de cerveza fresquita antes de coger un combi que nos acerque a la hidroeléctrica.
CONSEJO: buscad un colectivo, unas furgonetas para 11 personas que lleva a trabajadores y gente del pueblo por 5 soles por persona. Le podéis decir a la persona del bar que llame a uno o que os indique. Los coches que se ofrecen a llevarte lo hacen por 30-40 soles por persona.
Son 15 minutos de trayecto muy divertidos (ironía), en la hidroeléctrica (ya no tienes que presentar tu pasaporte) pasas y sigues las vías del tren. El camino está indicado y son unos 11 kilómetros hasta Aguas Calientes, la ciudad más cercana a Machu Picchu y que, si has hecho nuestra ruta, te hará volver a la realidad del turismo voraz, ¡es lo qué hay!
Cuando cruzas el puente en las vías, si miras a la derecha puedes ver  una parte de Machu Picchu.

 

AGUAS CALIENTES

Antiguamente se le conocía como Machu Picchu, es una población en mitad de la jungla orientada única y exclusivamente al turismo que viene a visitar la ciudad inca. Todo son restaurantes, hoteles, hostales, albergues y tiendas de souvenir; para todos los precios y gustos. Puedes compartir habitación o alojarte en hoteles lujosos de 5 estrellas.
Es un poco chocante y a la vez caro, después de haber llegado por el camino alternativo. La otra forma es llegar en tren, pero los billetes son carísimos, y a mi juicio, no disfrutas de la zona.
Nos alojamos en CusiBackPacker B&B que reservamos por Booking, está muy bien para el precio, unos 25 euros la habitación doble con baño privado, camaás muy cómodas, agua caliente, wifi en el salón de abajo y gente muy amable. Nos recomendaron sitios para cenar un poco alejados de lo más turístico, por la zona del campo de fútbol.MACHU PICCHU
Antes de nada recordad que debéis comprar las entradas por internet, no sé si es obligado, pero si vas hazlo, porque el número es limitado. Lo mismo pasa para subir a Wayna Picchu, puedes arriesgarte para ver si no se llena y subir gratis, pero yo no lo haría.
Para subir hay dos formas, en autobús por 28,6 soles por persona y viaje, un clavazo brutal; o andando, atravesando el zigzag que hace el autobús por las escalinatas. nosotros lo hicimos andando, ya que te permite subir a la hora que quieres, sin agobios ni empujones, saliéndote un poco del redil del turismo (aunque solo sea un poco) y lo más importante, disfrutar del lugar y de la naturaleza, que es impresionante.
Desde el hostal, donde dejamos la ropa que nos sobraba para no llevar más carga, tardamos 30 minutos hasta la caseta donde te identifican (siempre el pasaporte) y piden las entradas, que previamente compramos desde España. Desde este punto tardamos 50 minutos (tiempazo) en subir, es bastante cansado, pero a nosotros nos pareció ideal.

Nada más entrar te dicen que dejes las mochilas en las consignas, porque las zonas son estrechas y para evitar accidentes. Así llenan un poco más las arcas, pero nosotros nos negamos diciendo que llevábamos el agua y los chubasqueros. Insisten pero nosotros más, así que pasamos con ellas.
Subimos y nos hacemos con un sitio privilegiado sin gente a la espera de que la niebla se disipe, tenemos 50 minutos de disfrute hasta que empiece la visita guiada que contratamos desde el hotel.

No voy a deciros, porque además no sabría describirlo, las emociones que te causa ver esta maravilla realizada por el ser humano. Es impresionante y hay que intentar visitarla sí o sí.
No teníamos pensado hacer ninguna visita guiada, pero  en el hotel nos lo ofrecieron por 15 soles (unos 3,8 eu por persona) una visita en grupo reducido (fuimos 8) de unas dos horas. Nos pareció buena idea para poder conocer mejor toda la historia de la zona, no solo de la ciudad, y creo que acertamos. Estuvo muy bien, muy instructivo y te ayuda a recorrerte la ciudad y todos sus rincones. Después, aun te queda todo el día para seguir disfrutándola.

Ya solo nos queda subir a WaynaPicchu, la famosa montaña que queda en segundo plano en las fotos, siempre tapada por la niebla, y donde arriba también hay restos de la ciudad. Solo pueden subir un número muy limitado de personas al día, reservad con tiempo, sobretodo en temporada alta. Hay dos turnos, de 7 a 8 de la mañana, y de 10 a 11.

CONSEJO: os recomiendo el 2º turno ya que, aunque pueda ser que haya más gente que en el primero (tampoco es ningún problema ya que cada uno va a su ritmo y arriba puedes quedarte todo lo que quieras), en el 1º tienes muchísimas posibilidades de que la niebla no te deje ver nada, ya que hasta bien adentrada la mañana no suele desaparecer.
La subida es cansada y con mucha pendiente, pero tienes una cadena que te ayuda. Da un poco de vértigo pero no es nada complicada si se hace con calma. Subimos en 38 minutos (tiempazo de nuevo!!) al primer mirador, y en 3 minutos más llegas a la cima pasando por una pequeña cueva muy estrecha. Vale la pena mucho subir y disfrutar de las vistas. Si cuando llegas hay niebla, espérate porque es fácil que se despeje, aunque que sea unos minutos. 

La bajada es un poco más complicada, aunque si lo haces con cuidado no hay ningún peligro. nosotros la hicimos medio lloviendo, con las piedras muy resbaladizas, y aun así, si vas tranquilo y sin prisas no hay problema. Únicamente que da un poco de impresión, cosa que lo hace más impresionante si cabe.

Para volver a Aguas Calientes teníamos pensado bajar andando, pero entre la lluvia que empezó a caer, y para aprovechar más el tiempo arriba, cogimos el autobús. El billete se compra en la misma parada y en 15 minutos te dejan en el centro del pueblo.
Para volver a Cusco, esto fue obligado ya que nuestro avión salía al día siguiente (queríamos haber hecho la misma ruta para volver pero no nos daba tiempo), utilizamos el tren. Ya habíamos comprado los billetes (muy caros) desde España para no tener problemas al volver. Al ser época de lluvia, parte la haces en tren y parte en autobús, pero te aseguras estar en Cusco ese mismo día por la tarde. Tiene de atractivo que va muy despacio y los vagones están llenos de ventanales para que puedas disfrutar del trayecto por el valle.

CUSCO

Cusco no la disfrutamos prácticamente nada, y fue una pena porque nos gustaba el ambiente. Únicamente un paseo por el centro y su Plaza de Armas, y el restaurante Pucara, en la calle Plateros, al lado de la plaza, donde cenamos. Está bastante bien, más caro que lo que habíamos probado estos días anteriores, pero queríamos darnos el gusto y comer platos típicos de allí. Pedimos 3 platos, un agua y una cerveza por 68,5 soles. Los platos abundantes y bastante buenos.

Los taxis (cualquier coche que pasa) los negociamos antes de cogerlos con los precios de ellos, que nos habían dado en el hotel. Así por 4 soles nos llevaban al centro, y por 5 soles al aeropuerto.

 

Un comentario

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